Ánimo bajo
Hubo un invierno en que lo máximo que logré hacer fue levantarme y ducharme. Nada más. Todo el día.
Me pasé meses castigándome por eso, hasta que una terapeuta me dijo algo que no se me ha olvidado: eso no es poco, eso es lo que había. No estaba fallando. Estaba funcionando al nivel que me daba el cuerpo.
Si hoy lo único que hiciste fue existir, eso era lo que había. Cuenta igual.
— Alguien de Temuco